Creo que dentro de algún tiempo volveré a escribir sobre este tema. Con la poca audencia que tengo y la poca frecuencia con la que entro es probable que pocos alcancen a leer tan interesante nota ja ja.
En diciembre del año pasado, estando en Colombia, me parece que fue en la Ciudad de Armenia, en un puesto de libros usados donde encontré un libro llamado !Qué viva la música! de Andrés Caicedo. Este libro ya me lo había recomendado una chica guía de un museo de pintura en Bogotá y la amiga de una amiga mía, o sea que un libro dos veces recomendado no debía ser tan malo ¿no? Así que en cuando lo miré de inmediato lo adquirí.
Ya de regreso a mi ciudad me dispuse a leerlo. Confieso que al principio no me gustó mucho. El libro consistía en una larga narración sobre una chica setentera que experimenta el mundo de las drogas y de la música de moda, de aquella época,principalmente en inglés...o sea el libro estaba aburrido ja ja al menos para mi que no soy tan fan de la música en inglés.
Pero un libro recomendado dos veces no podía ser tan malo y aburrido, así que continué leyéndolo y en efecto, la historia se puso mejor cuando el personaje de la chica se rebela de esa atmósfera de música extranjera y se adentra al mundo de la salsa caleña. El ambiente lúgubre y decaído cambió por uno de rumba continua.
Y en ese sentido el libro es muy bueno, porque lo interesante son las sensaciones que se generan. Así como en el libro "El Perfume" que los aromas son la vida de Grenouille (el personaje principal de aquel libro), así en "Qué viva la música", la música es la vida de la chica rubia, narradora principal.
Después de terminar de leerlo, para mí, que la música no eran tan importante, se ha convertido en algo fundamental.
No la canto ja ja pero la bailo y la escucho y lo mejor para mi, siendo muy honesta, es lo que se está haciendo en Latinoamérica.
Y es que en estos territorios la música es resultado de una gran mezcla de culturas, pasando por lo más autóctono hasta lo más actual. Y es que hay tanto por escuchar: la música de banda, huapangos, corridos, boleros, sones jarochos, cumbia, salsa, bachata, son cubano, trova, merengue, socca, calypso, soul, reggae jamaiquino, kaseko, currulao, mapalé, bullerengue, porro, bambuco, la música andina (que no le sé todavía los nombres), cueca, tango, candombe, samba, bossa nova y tantas otras que seguramente estoy omitiendo por desconocerlas. Además, la música autóctona que se sigue produciendo de comunidades indígenas a lo largo del continente y las fusiones que de los ritmos ya mencionados se han hecho con jazz (generando el jazz latino), el rock, la música electrónica, etc.
Ya me extendí demasiado, pero el tema es interesante. Mañana le sigo, o pronto...muy pronto.
lunes, 31 de mayo de 2010
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