Hace tiempo el intelectual francés Michel Foucault dedicó su vida a estudiar mecanismos que convierten a la gente (principalmente la de europa, que fue lo que estudió)en una sociedad disciplinaria.
Es decir, cómo se generan mecanismos de poder que sirven para condicionar a una población a reaccionar de determinada manera, pero además mantener una vigilancia permanente de la gente para, decirlo de una manera muy clara, que empresas, gobierno, etc. puedan manipular a la población (y lograr así sus intereses específicos).
Podría hablar más de la teoría de Foucault, pero quise empezar con esta pequeña introducción porque tiene mucha relación con la historia que les voy a contar.
Desde hace como 2 años se desató en México, una ola de llamadas telefónicas en las que te decían que un familiar tuyo había sido secuestrado o te amenazaban con secuestrarte para que le dieras dinero al "llamante" o que te ganaste una rifa, etc.
Por otra parte, muchas bandas delictivas utlizaban como medio de comunicación los celulares para robar tal compañía, hacer secuestros express, etc.
Todas estas llamadas se hacían vía celular. Incluso si el secuestrador, ladrón, traficante, era aún posible comunicarse con el exterior gracias a la facilidad de comunicarse por celular.
Es por eso que en las cárceles del país se prohíbe el tanto el uso como hacer llamadas a teléfonos moviles.
Luego ocurre que hace más o menos un año, mi hipótesis es que en el periodo de pánico por lo de la influenza, se les ocurre, a los del poder legislativo, hacer pública una ley que obliga a todos los usuarios de celulares a registrarse en un padrón. Es decir, por "ley" cada persona que tenga un teléfono móvil debe dar su nombre, número de celular y otros datos, como fecha y lugar de nacimiento a la Secretaría de Gobernación para tener un "control" sobre los usuarios. Así, se supone que las llamadas de extorsión, secuestros, etc. "disminuirían".
Llamaron a esta nueva medida "Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvial" (REANUT). Hasta aquí parecía una buena solución. Pero el problema viene cuando sentencian que el usuario que no se registre perderá el derecho a usar la línea telefónica de su móvil.
Además de que durante todo el año que hubo de plazo para registrarse en ese padrón, JAMÁS explicaron el cómo lograrían "la prevención, investigación y persecución de delitos como el secuestro y la extorsión, en los que frecuentemente se utilizan teléfonos móviles".
Es decir durante toda la campaña de registro medios de comunicación y gobierno se dedicaron a destacar la obligatoriedad del trámite y a amenazar con que perderías el derecho al uso de tu número si no lo registrabas.
La campaña les funcionó muy bien. Esto se pudo notar en los últimos días, dado que el plazo venció el sábado pasado cuando miles o quizá millones de usuarios registraron sus números, más por el temor de perder el servicio de telefonía celular, que por la convicción de que dicha medida funcione.
Y tan bien les funcionó la estrategia de apanicar a la gente, que nadie se preguntó que puede hacer el gobierno con todos esos datos. Cuál es la garantía de que esos datos no sean utilizados ahora para extorsiones por parte del Estado o si respetará o no la privacidad de los usuarios y no se intervendrán las líneas telefónicas.
Yo si me quedé con todas esas dudas. Y por eso no pienso mover ni un solo dedo, hasta que el poder legislativo, en vez de amenazar con la cancelación de mi telefóno, me diga cuales son mis garantías como ciudadana.
Porque, ¡vamos! usando un poco el sentido común, cómo puede saber el gobierno que hace 5 minutos se realizó una llamada sobre un falso secuestro. A mi solamente se me ocurre que interviniendo las llamadas, no creen? Y hasta ahora no hay garantía alguna de que con todos esos datos yo no les estoy otorgando el derecho a intervenir mi teléfono.
Imagínense cuántas cosas pueden saber los de gobernación interviniendo las líneas. Ya no sólo se trata de la prevención de secuestros o robos, sino también de saber quienes participan en tal movimientos social, cuando se va a llevar a cabo tal marcha.
Estaremos como en el libro de 1984 de George Orwell. Espiados por un gobierno que todo lo controla, mientras sigamos creyendo como "ciudadanos debemos cumplir la ley" que nos imponen.
lunes, 12 de abril de 2010
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